HISTORIA URBANA DE LA QUINTA REGIÓN

LOS VERDADEROS ORÍGENES DE QUILPUÉ, DE LA LEYENDA A LA REALIDAD. *

 

( * Publicado en revista "Encuentro 94", Quilpué 1994)

Los orígenes lejanos de un valle siempre están rodeados por una bruma de imprecisión y desconocimiento, lo cual generalmente trae por consecuencia el surgimiento de hermosas leyendas o mitos llenos de sabor localista.

Sin embargo, la investigación pura, científica, muchas veces revela realidades incómodas o decididamente feas para el gusto local, muestra hechos de una grandeza y valor espiritual insospechados. Eso es lo que ocurre con la verdadera historia de Quilpué y varias otras ciudades de nuestra región.

La tradicional historia de Quilpué, oficialmente aceptada y difundida por las instancias municipales, nos dice que todo comenzó cuando en plena conquista, el Cabildo de Santiago donó estas tierras en el "Río de las minas de Quillota", al compañero de Pedro de Valdivia el magnífico conquistador don Rodrigo de Araya, el "año del señor" de 1547.

No obstante, el hallazgo de nuevos antecedentes entre los viejos manuscritos coloniales del Archivo Nacional en Santiago, nos obligan a objetar la presencia de don Rodrigo de Araya y su posesión de este valle, a lo menos hasta los inicios del siglo XVII.

Más aún, creemos que nunca asumió la propiedad dada por el Cabildo por razones que explicaremos. Las nuevas evidencias han sido encontradas en varios manuscritos guardados en el Archivo Nacional:

10 Feb. 1546: Autoadjudicación de la Estancia de Quillota por Don Pedro de Valdivia, traspasada en 1553 al obispo Rodrigo González. 1561: Testamento de don Rodrigo de Araya. 1587: Venta de tierras en Quilpué por el cacique de Quillota Joan Cadquitipay al presbítero Julián de Landa. 1598: Merced de Tierras en Marga Marga y Quilpué por el Gobemador Martín García Oñez de Loyola al cap. Juan de Mendoza. 1561: Testamento de don rodrigo de Araya. 1604: Mensura de las tierras de julián de Landa en Quilpué por el cap. Ginés de Lillo. 1610: Interrogatorio a caciques e indios de encomienda de Diego González en Quilpué. 1613-19: Juicio entre julián de Landa con Diego Godoy, sobre mejor derecho a tierras de Queupué, situadas en jurisdicción de Quillota.

De la transcripción de estos documentos al castellano actual se desprende que en 1546 Pedro de Valdivia tomó posesión de la "Estancia de Quillota", que abarcaba los valles de Limache, Colliguay, Quilpué, Viña del Mar y Concón, hasta la ribera del estero Marga Marga, señalando que esa extensión había pertenecido "a los Incas pasados y estaba despoblada.

Al año siguiente, Rodrigo de Araya Mayordomo de Valdivia, pidió tierras para estancias al Cabildo de Santiago en el "Río de las minas", el que se las concedió.

Sin embargo, quedaban dentro de los límites de la Estancia de Quillota del gobernador Valdivia, por lo cual la posesión efectiva de ellas nunca se pudo realizar, al menos mientras Valdivia estuvo en Santiago.

La propiedad sobre Quilpué la mantuvo Valdivia hasta 1553, habiendo constancia de que colocó en ellas una manada de más de cinco mil cerdos, cuidados por indios. Estos vivían y sembraban en un manantial o aguada que originaba un arroyo en el medio del valle.

Todas las demás tierras de Quilpué eran muy secas y estériles para ser cultivadas. Posteriormente, en julio de 1553, Valdivia antes de trasladarse al sur cedió legalmente, las tierras quilpueinas incluidas en la estancia de Quillota al obispo Rodrigo González Marmolejo, quien mantuvo la manada de cerdos, las faenas del lavado de oro y trajo indios pastores desde Melipilla.

En todos esos años, los manuscritos no mencionan actuación alguna en Quilpué de Rodrigo de Araya o sus representantes. Así llegamos a 1561 cuando Rodrigo de Araya redacta su testamento y en ninguna parte del mismo señala su propiedad sobre las tierras quilpueínas.

En 1587 don Joan Cadquitipay, cacique principal de Quillota, vendió 4 cuadras de tierra en Queipuoa o Queupoué (llamado también Pauco, Quepubue, Queupo, y Queipoa en los textos) al presbítero de Quillota Julián de Landa a cambio de 4 varas de paño azul para hacerse vestimentas, ante el asombro de muchos que decían que las tierras "no valían tanto paño". Cadquitipay manifestó haber heredado las tierras de su padre don Pedro Lebiaronco, difunto cacique principal de Quillota, que poseía todos los valles hasta Valparaíso antes de la Conquista, Cadquitipay y los indios quillotanos no ocupaban estas tierras para la agricultura, por ser pocas "yermas y de mucha maleza de carrizales". Queupué era tierra estéril, seca, no apta para sementeras, y nunca se las había querido cultivar en tiempos prehispanos "cuando había mucha gente en este Reyno" (testimonio del indígena quillotano Diego Pinpo de más de 80 años) Aquí solo vivían estacionalmente cuando había pastos verdes y llegaban guanacos; porque era el único provecho que se le podía sacar.

La venta al clérigo Julián de Landa se formalizó ante el Corregidor de Quillota que autorizó la transacción luego de reunir información de testigos sobre la efectiva propiedad y valor de la tierras, evitando posibles fraudes. Buscó la confirmación testimonial de 2 indios viejos y conocedores de la comarca: Don Rodrigo, cacique principal de Quillota de 60 años y el ya mencionado Diego Pinpo de más de 80 años.

En las tierras adquiridas Landa plantó viñas y colocó ganado. Su hermano el capitán Juan de Mendoza, vecino de La Serena, pidió y obtuvo del gobernador Oñez de Loyola el 11 de Diciembre de 1598, en la Imperial, la merced de "Unas tierras baldías, lomas rasas y quebradas que están en el valle de Quepoa y en contorno de las minas de Quillota ... hasta las tierras de la viña del capitán Alonso de Riberos que tiene en el mar..."

Esta merced incluía las mismas tierras compradas por Landa anteriormente y confirmaron su propiedad, después que su hermano Juan renunció a ellas y le traspasó mediante donación los derechos de la merced del gobernador Oñez de Loyola.

La posesión fue confirmada luego de la visita y mensura del juez de tierras Capitán Ginés de Lillo, el año 1604. En dicha mensura y recorrido de los límites, quedó demarcado el terreno situado entre los esteros Quilpué y Marga Marga, quedó demarcado el terreno situado entre los esteros Quilpué y Marga Marga, desde Paso Hondo hasta Villa Alemana, "excepto 100 cuadras (en Malga Malga) ... medidas amojonadas a los herederos de Antonio Nuñez, difunto..."

Sobrevino luego entre 1613-19, un juicio entre julián de Landa y Diego Godoy heredero del Obispo Rodrigo González en la posesión de la estancia de Limache que reclamaba la propiedad sobre Quilpué. Aparentemente logró ganar ese juicio en el tribunal de la Real Audiencia de Santiago, ya que Landa en su testamento escrito en 1623 no menciona para nada, entre sus otras tierras las que poseía en Quilpué.

En el transcurso de los siglos XVII y XVIII las tierras quilpueínas, despobladas y convertidas en estancia ganadera pasaron a manos de una familia de acaudalados comerciantes santiaguinos, los Toro Mazote ( Ver juicio de Andrés de Toro Mazote con José Díaz Meneses, para que le restituya la estancia, 1695).

Luego entra en dominio de ellas el Convento de la Merced de Santiago (Juicio contra Pedro Arias por cobro de arrendamiento, 1792) y ya en el siglo XIX, vuelve a las de las manos de las familias quillotanas Valencia y Araya (juicio de Gregorio de la Cerda contra José Araya, albacea de María Valencia, sobre nulidad de venta de la estancia 1810-20).

Dejaremos hasta aquí estos breves apuntes sobre los orígenes reales de Quilpué, con la esperanza de que sirvan de aporte y estímulo a quienes quieran y valoren sinceramente su terruño, basándose en los hechos y no solo la fantasía.