.....Conmemorando el 5º Centenario del descubrimiento de América.....

 

VEINTE AÑOS DESPUÉS

DEL CONTACTO HISPANO (1541-1561),

los indígenas del área de Quillota. **

 

       El curso inferior del río Aconcagua fue notable desde los inicios del Descubrimiento y Conquista hispánica por la presencia de una importante población indígena, la que residía desde mucho tiempo antes de la llegada de los Incas.

      La paleohistoria y protohistoria del área son mal conocidas porque hay carencias notorias de investigaciones arqueológicas y etnohistóricas. Faltan estudios de este tipo si consideramos la extraordinaria continuidad de la población autóctona que existió desde los tiempos precolombinos remotos hasta después de 1830. (1).

     Un documento judicial español de 1561, guardado en el Archivo de Indias (2) nos describe con veracidad y minuciosidad, cómo era la situación económica, social, tecnológica y religiosa de los nativos después de 20 años de contacto con los occidentales y en qué términos se daba la aculturación con éstos. Era el tiempo, en que llegaba a Chile García Hurtado de Mendoza y su poderosa hueste, enviada desde el Virreinato peruano para sofocar la gran sublevación de los mapuche y vengar a Valdivia.

Estado de la encomienda de Quillota en 1561.

La demografía.

     Había en 1561 unos 400 indios "de trabajo", es dedir tributarios, y si estimamos unidades domésticas de cinco personas, había una población total de 2.000, correspondiendo unos 1.250 a los quillotanos naturales del valle (62,5%) y 750 "mapochoes", trasladados por los españoles desde Santiago(37,5%).

     La población económicamente activa la formaban 400 tributarios varones de 18 a 50 años, y 82 mujeres; mientras la población pasiva masculina y femenina, entre 1 y 18, o más de 50 años, da un total de 1.518 niños y ancianos. Esta población estaba en acelerada disminución desde antes de 1561.

     Los oficiales reales declararon que muchos indios habían muerto por el excesivo trabajo personal, sin considerar la epidemia de ese mismo año y los estragos de la guerra con los hispanos.

    Comparando el descenso en el número de los tributarios entre 1561 y 1569, se calcula una disminución anual del 4,68 % del total poblacional. Una matrícula de esta encomienda en la visita del oidor de la Real Audiencia Hernandó Machado, tenía en 1614 un total de 69 indios quillotanos: 6,caciques, 59 tributarios entre 18 y 50 años y 4 indias.

¿COMO ERA EL TRATO PERSONAL Y EL RÉGIMEN DE TRABAJO A QUE ERAN SOMETIDOS LOS INDIGENAS?

     Desde antes de 1557 se les quitaban las cosechas y se los obligaba a trabajos excesivos, por lo que muchos perecieron o huían del valle. Cuando estuvieron bajo la encomienda del obispo Rodrigo González, compañero de Valdivia, pasaban hambre y los oficiales reales debieron comprarles 200 fanegas de alimentos. Como no tenían vestuario debieron comprarles "ropa de la tierra" por valor de 500 pesos de la época.

     Los indios molían dificultosamente en piedras de moler el trigo que usaban para los españoles residentes o extranjeros y sólo en 1560 se les hizo un molino de mano para trigo y maíz.

    Cultivaban sus chacras al modo precolombino, sólo con palas y a fuerza de brazos. Los oficiales reales dispusieron comprar bueyes y hacer chacras de trigo y cebada para alimentar las cuadrillas de indios mineros y a las indias e indios cultivadores, que eran retribuidos además, con lino para vestuario y alimentos.

     Se impuso la Tasa de Santillán, aunque todavía se enviaban indios a servir en casa del contador Arnao Segarra y otros españoles, con cargas para las minas. Los indios denunciaron que el doctrinero Diego Cabello, dió tres o cuatro palos en una oportunidad al cacique don Juan, y al cacique don Pedro, hijo de Tanjalongo (antiguo señor del Aconcagua inferior) lo "agarró de los cabellos", porque no quería obligar a los indios "principales" a trabajar en las chacras, lo cual era un derecho establecido en las leyes. A otro indio le ocurrió lo mismo porque no quería estar en Quillota.

Especialización económica.

      Los indios fueron obligados a cumplir diversos trabajos específicos, fundamentales para los intereses españoles, tales como: 

-Cinco indias tascan y un indio limpiaba el lino.

- Gran número se dedica al cultivo, incluso algunos caciques legalmente exceptuados, como Alonso de    Mapocho,

- Trasladan cargas de alimentos, para cuadrillas de indios mineros.

- Hay 95 mineros: 60 lavadores de oro y 35 bateneros.

- Pastores de puercos y ganados del rey: un indio y dos muchachos lo cuidan y cuentan sin turnarse. Reciben alimento y vestuario.

- Dos indios traen diariamente leña al Tambo, recibiendo una ración. Muchachos de la doctrina católica traen pasto para las cabalgaduras y limpian el tambo.

- Seis pescadores abastecen el tambo. Reciben comida (cosechas) y vestuario (lino).

- Dos carpinteros indios hacen carretas y arados. Les retribuyen con cosechas, lino y mote de maíz para sus familias.

- Otros diez son enviados a construir en Santiago.

-Veinte indias efectúan la molienda del trigo para españoles viajeros y residentes, desde 1552 con piedras de moler.

Los mineros.

       Cuatrocientos indios eran enviados a las minas, de acuerdo con la Tasa de Santillán. Las minas donde cumplían la "demora" o trabajo tributario de ocho meses son las de Espíritu Santo o Calinapa en Choapa, y Limarí y en Malacara distante dos leguas del tambo de Quillota. Allí permanecían un mes después de volver del Limarí. A esta última iban cada semana 20 indios cargados con tres almudes de alimentos cada uno, aunque en el mes concurrían cargados hasta 100 indios. El alimento consistía en trigo y maíz, cargándose en Valparaiso o Quintero y enviado a Choapa. Eran los dos tercios de la cosecha anual del valle.

       Los indios mineros eran 95 y se cambiaban por turnos o "mitas". También iban indias solteras, de las que se decía que no eran "paridas ni embarazas".

Los agricultores.

      Hasta 1557, debían hacer trabajosamente las sementeras propias y del encomendero español, como lo hacían todos los indios de Chile Central. Los oficiales reales les compraron yeguas, vacas, arados y bueyes para que cesasen de cultivar con palas y azadones, gastando mucha energía.

      Tenían gran cantidad de tierras fértiles y cultivables. Sembraban para el rey desde 1559 en tierras del cacique difunto Pedro Levearongo, pero a su viuda y 3 huérfanos no se le pagaba "terrazgo" por el uso. Además de animales, arreos y herramientas se les compró linaza, haciendo grandes plantaciones de lino, que fue lo primero plantado. Con ese lino se vestía la mayoría de los indios. Las cosechas de trigo. maíz, cebada y lino no se vendía, se gastaban en los mineros, en el tambo y necesidades de los indios, quienes conservaban 1/3 de las cosechas, repatiéndose el lino preferentemente entre los indios pobres y muchachos.

      Las cosechas del rey eran llevadas en recuas de mulas hacia la costa para embarcarlas hacia la frontera araucana. Dado las muchas tierras sobrantes, en ellas sembraban españoles que tenían cuadrillas mineras cercanas a Quillota sin pagar terrazgos a los indios propietarios. Los oficiales reales les obligaron a pagarles con ovejas "u otras cosas". Por cada chacra los indios recibían de 6 a 10 ovejas.

     Para sembrar maíz, Baltasar, cacique mapochoe, enviaba semanalmente 50 indios y 40 indias solteras y 4 regadores para sembrar, cosechar y guardar el maíz. Sembraban sin arado y las indias quemaban los rastrojos cuidando que los pájaros no se comiesen las plantas.

     En el trigo trabajaban 6 indios sembradores turnándose semanalmente, con 3 arados, yeguas y 3 indios gañanes. Las indias del maíz, acabando su trabajo hilaban lino y hacían telas para ellas y las demás indias.

Los cargadores.

     Eran obligados a transportar muchas cargas sobre las espaldas debido a la escasez de cuadrúpedos de carga: alimentos desde Quillota y otros lugares hacia Valparaíso y las minas de oro; a Santiago llevando mariscos, pescado, platos de loza, bateas y alimentos. Traían de regreso cartas y herramientas. En cierta ocasión doce indios debieron trasladar una campana desde Valparaíso hasta el monasterio de Sto. Domingo en Santiago.

     Al carácter excesivo del trabajo, se sumaba la casi completa indigencia en que vivían (sólo en 1557 comenzó a comprárseles "ropa de la tierra") y con frecuencia, eran víctimas de malos tratos.

El Tambo de Quillota.

     Era un "tambo real", es decir, de importancia, como sostiene Francisco de Valenzuela (protector de naturales del valle) y estaba emplazado en el lugar para servicio de los españoles que venían desde Coquimbo y el Perú y pasaban por Quillota. Fray Gil González, vicario general de la Orden Predicadores, vino del Perú por este camino y descansó en el tambo quillotano. Los documentos no expresan categóricamente su existencia en tiempos prehispanos. Los doctrineros Terrazas y Cabello constantemente debían defender a los indios del tambo de los malos tratos dados por los viajeros.

     Gracias a seis indios pescadores que estaban en la costa mucho tiempo, los peninsulares viajeros podían consumir allí pescados y mariscos frescos.

NOTAS

(1) Este trabajo es parte de una investigación mayor sobre los aborígenes protohistóricos del área del valle inferior del Aconcagua, que persigue dilucidar detalles acerca de su configuración cultural y social durante el primer siglo de contacto con los hispanos (1541- 1641) (Véase: J. Vera. "Caciques de Quillota, parcialidades y tierras 1541-1660", Primeras jornadas Hispano-Indígenas, U. de Valparaíso, 1989).

(2) "Los oficiales reales y, el Fiscal de Su Majestad en el pleito contra Juan Gómez y otros, sobre la posesión de los repartimientos de indios del valle de Quillota y Mapochoes"; publicado en Colecc. Documentos lnéditos para la Historia de Chile, Tomo XI.

************************************************************************************************

** Publicado en revista "Quinta Imagen" de SECREDUC Viña del Mar, Nº 69, 1992.